Saturday, 6 February 2016
La pregunta del ateo
Un cristiano se encuentra con un ateo y comienzan a conversar acerca de
sus opuestas creencias. Al fin, el ateo le hace una pregunta al cristiano:
─¿Por qué ustedes dicen que su Dios es tan perfecto, cuando creó
un universo tan vasto y enorme, para solo poner a 7000 millones de seres
humanos en un planeta que tan solo es una mácula insignificante dentro de tan
grande universo?
─Le pondré un ejemplo ─responde el cristiano─. Imagínese a un viejo
pintor de cuadros. Acomoda su lienzo, toma un pincel y comienza a pintar un sol por
allá arriba, un globo de aire caliente a la izquierda, y unas aves en otra parte del cielo;
algunas nubes flotando, unos árboles en la tierra, una piedra aquí, un arroyo
allá. Finalmente, hace tres puntitos diminutos en una esquina y hace una
hormiga. Ahora, ¿para qué se gastó el viejo en hacer un globo de aire caliente
si la hormiga no puede subirse a él? El asunto está en que el viejo pintor no
pintó el globo para la hormiga, ni pintó la hormiga para el globo, ni siquiera
pintó el cuadro para la hormiga. El pintor simplemente pintó el cuadro para sí
mismo; la perspectiva es otra. De la misma manera, el hombre no fue creado para sí mismo, y aunque sea el ser predilectio de Dios, forma parte del resto de la creación. Todo es para el Creador. No interesa si
el hombre puede ver los maravillosos peces multicolores del fondo del mar, la
bacteria microscópica, la superficie de Plutón, o esa galaxia a cien mil años luz de la
tierra; no viene al caso. El hombre es para Dios, no Dios para el hombre.
Saturday, 20 December 2014
La música y la honestidad
Este es un comentario que encontré en un
libro que estoy leyendo en cuanto a la música:
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“El problema que enfrentamos en relación a la música no es
que Dios nos ha dejado en tinieblas en cuanto a lo que constituye buena o mala música.
El problema somos nosotros, cuando no estamos dispuestos a ser honestos. A
nosotros nos gusta nuestra música. Y preferimos no indagar muy profundamente en
lo que Dios piensa acerca de ella por miedo a que nos veamos forzados a tomar
decisiones demasiado difíciles. Preferimos no saber, y pensar que hay dicha en
la ignorancia. La Palabra tiene un nombre para esta clase de conducta. Se llama ignorar voluntariamente.”
(Arvin Martin, Walking the Talk. Vision Publishers, Harrisonburg, VA,
pág. 138).
A veces es difícil saber si la música cristiana mala
influencia a una persona a apartarse de Dios primero, o si la música mala primero
atrae a una persona que ya ha comenzado a apartarse de Dios. Pienso que a veces
puede ocurrir de una u otra forma, y a veces de ambas simultáneamente. Creo que si
somos honestos, la escena musical del último siglo ha probado que existe una fuerte correlación entre la mala música cristiana (o cualquier
música mala), y el cristianismo tibio y el alejamiento gradual de Dios. No
podemos decir que la música mala es el único factor en el alejamiento o la apostasía,
pero a menudo la conexión es muy evidente.
La música puede ser tanto la temperatura como el termómetro del
cristiano. Sé honesto, sé responsable, sé fiel. Muchas son las personas que te
observan, y comparan su espiritualidad con la tuya, y toman tu conducta de vida
como referencia.
¿Cuál es tu experiencia con la música? ¿Qué opinas de estos
pensamientos? ¿Son bíblicos? ¿Te ha enseñado algo totalmente diferente tu
experiencia? Estoy interesado en escuchar tus pensamientos.
-E.S. Gutwein
*Imagen cortesía de Stuart Miles de FreeDigitalPhotos.net
Sunday, 30 June 2013
El silencio...
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En oración, cuando el alma se halla concentrada y en comunicación
con su Creador, se puede gozar del ritmo del silencio.
Sólo en silencio se realizan las grandes cosas, las cosas fundamentales.
El cosmos, el universo, vive en silencio eterno. El
profundo, el verdadero amor, se expresa, no en las palabras sino en las miradas
en silencio.
La íntima y sagrada comprensión de los seres está más allá
de las palabras, está en una misma contemplación silenciosa. Pues aún no se
conoce ni se conocerá jamás en el lenguaje humano, una palabra, “la palabra”
que pueda contener en integridad el amor de Dios. Cristo, en virtud del gran
amor con que nos ama, ofrece a las almas en turbulencia, paz y sosiego que
hallarán al encontrarse con Él, en la más excelsa y silenciosa comunión.
Porque, cuando el hombre escapa de las tinieblas del pecado
y sale a la luz de una nueva aurora, puede divisar el rostro luminoso de Aquél
que nos amó primero.
Entonces podrá oír en el mundo silencioso de los espacios
infinitos. Afinará sutilmente sus dones de percepción y se encontrará con la
Vida misma, al deleitarse en las noches estrelladas y en la brisa que pasa a
través de las hojas.
En este recogimiento espiritual, y en esa secreta elevación
hacia lo inaccesible, descubrirá la maravilla de las gotas de rocío cayendo
imperceptiblemente sobre las flores, en la noche y aprenderá en la paz y el
silencio, un canto de alabanza.
Sólo apartándose de las perversidades del mundo y
allegándose a Cristo, comprenderá las revelaciones de la fe y sentirá la protección
divina del Altísimo.
Y esa paz misteriosa lo llevará a la sutil percepción
sensorial; y de allí pasará casi inconscientemente a la sutileza de la
percepción intuitiva.
Cuando el alma recibe la Gracia de la Salvación, se siente
libre, porque no nos llamó Dios a servidumbre sino a libertad y justicia.
En esa libertad silenciosa, no tendrá que esconder sus
lágrimas ni sus sonrisas y no se sentirá solo porque el universo entero
palpitará en él. Dios estará a su lado y le hará dirigir su vista hacia el
Calvario y recibirá el perdón de sus culpas; una paz estimulante penetrará en
él que le ayudará a sobrellevar las dificultades de esta vida.
El poder de lo Alto se manifestará en su interior con la
plenitud del Espíritu Santo, y renacerá su fe con la misma luz y solemnidad con
que el alba estival nace de la noche y entonces habrá llegado el sublime
instante en que se sentirá invadido de luz, paz y armonía.
Lejos de las corrientes arrastrantes de las aguas
contaminadas, encontrará la verdadera razón de la vida; sabrá cuán sutil puede
ser su sensibilidad, sabrá cuán poeta, cuán tiernamente poeta puede ser. Porque
el hombre es el único ser de la naturaleza, capaz de contemplar, gozar y
absorber hasta con los poros los misterios de la creación, ya que es parte y
espectador de ella.
Oyendo el eco del viento en las grutas de las montañas y el
murmullo de un lánguido arroyuelo serpenteando entre piedras de colores, se
puede sentir cuánto nos ama nuestro Creador.
Su gracia inefable se revelará y cual silbo apacible
derramará la plenitud de Su Espíritu.
Reconciliado con Dios por medio de Jesucristo, apreciará la
maravilla del mensaje del Evangelio, llegará al objeto deseado, verá coronadas
con éxito las fatigas de toda la vida y dará gracias a Dios con tanta mayor
efusión cuanto menos hicieran los hombres por secundarle.
Y los ángeles llevarán la noticia por los aires, matizando melodías
victoriosas de la Gracia, que da vida, pregonando siempre el gozo, el amor y la
virtud.
-Autor desconocido, (con mínimas alteraciones)
Sunday, 5 May 2013
La Juventud Vencedora
¡Cuánto necesita hoy el mundo del vigor y de la fortaleza de
la juventud!
¡Cuánto necesita de ella para sostener, fortalecer a esta
pobre civilización que amenaza con un derrumbe inminente!
¡Cuánto necesita el mundo de una juventud cristiana, noble,
entusiasta y vigorosa, capaz de vivir por los principios del bien y de la
justicia!
Hoy la juventud de muchos países del mundo es una juventud
desencantada. Ha envejecido prematuramente debido al sufrimiento y al odio
engendrados por la guerra o por el temor a ella. En muchos países la juventud
que no ha caído en una apatía desesperante y estéril, vive una vida
desenfrenada y sin control. Pero eso no es natural en la juventud de hoy; más
que nunca, es necesario que reaccione y ocupe el lugar que le corresponde. Es
necesario que olvide el pasado y que, Dios mediante, domine el presente para de
esta forma asegurarse el porvenir. No añores con tristeza lo pasado, pues jamás
vuelve. Encara con sabiduría el presente, porque te pertenece. Avanza hacia el
oculto porvenir, con viril resolución y sin temores.
Este mismo pensamiento lo expresó el Apóstol Pablo en
Filipenses 3:12-14: “No que ya haya alcanzado, ni que ya sea perfecto, sino que
prosigo, por ver si alcanzo aquello para lo cual fui también alcanzado de
Cristo Jesús. Hermanos, yo mismo no hago cuenta de haberlo alcanzado; pero una
cosa hago: olvidando ciertamente lo que queda atrás y extendiéndome a lo que
está adelante, prosigo al blanco, al premio de la soberana vocación de Dios en
Cristo Jesús.”
También el Apóstol sugiere que es menesteroso olvidar los
fracasos anteriores, que no es necesario cargar sobre nuestro corazón los
sinsabores, los sufrimientos y los chascos que hayan podido ocurrir y generarse
en nuestra vida en el pasado. Todo eso debe ser olvidado, debe quedar atrás, y
entonces, aprovechando el momento presente, viviéndolo como debe vivirse,
debemos extendernos hacia lo que está adelante o, como lo dice el Apóstol,
debemos proseguir al blanco, “al premio de la soberana vocación de Dios en
Cristo Jesús”.
El pasado, el presente y el porvenir. Tres distintas épocas
del tiempo, una de las cuales, el pasado, no pesa ya ni tiene valor, sino en la
medida en que influye en el presente, y, por lo tanto, en el provenir. No
debemos sentirnos desanimados por los fracasos anteriores. Ni de nuestras obras
nobles del pasado, ni lo que fuimos antes, deben ser la única gloria que
ilumine nuestro presente, porque desde el momento en que empezamos a vivir para
el pasado, entramos en el terreno de la improductividad.
Joven amigo, ya no puedes ni mejorar al pasado, ni darle más
brillo, pero el presente es tuyo. Aprovéchalo con sabiduría. Busca con todo tu
corazón al Único que puede asegurar tu éxito, a Jesús el Salvador.
Se ha dicho más de una vez, que para el hombre de bien hay
tarea inmensa en el mundo que debe ser realizada cunato antes.
El dolor y la congoja llaman hoy el corazón de millones de
personas en todo el país. La enfermedad y el temor, la desesperanza y la
incredulidad ponen calor de fiebre en la mente de los seres humanos. No es esta
una oportunidad extraordinaria para todo joven sensible y de buen corazón.
Joven amigo: no te dejes estar en la condición actual. Reconoce que hay una
obra que tú puedes y debes hacer. Ataca a las dificultades. Es la única forma
de vencerlas. ¡cuántos jóvenes, frente al desafío, como el que significa una
obra grande que podría realizarse, optan por encogerse de hombros y decir: “¡Qué
le vamos a hacer, yo no puedo cambiar esta situación. Después de todo, una
golondrina no hace verano!” No, tú no puedes cambiar la situación del mundo,
pero puedes cultivar tu huerto, puedes producir en él frutas sabrosas, puedes
hacer cuanto esté a tu alcance para aliviar el dolor y el sufrimiento ajen. Y
gozarás de la bendición de Dios. Todo el cielo estará contigo si adoptas una
actitud positiva en favor del Todopoderoso y para bien de aquellos que
necesitan de tus palabras amables, de tu sonrisa y de tu esfuerzo.
Que haya en ti un verdadero y cristiano espíritu de
iniciativa, propio de juventud. Lucha contra el mal y contra los problemas con
entereza, con virilidad, con espíritu constructivo. Ya dijo el sabio Salomón
que: “El haber precioso del hombre es la diligencia” (Prov. 12:27). Pon la tuya
al servicio de Dios y realizarás grandes obras. No temas ni aun lo que parece
difícil. Que Dios te bendiga, amigo mío, para que pongas tu juventud al
servicio de Dios y te asegures el cielo por tu fe actual y por el servicio que
le rindes al Todopoderoso.
Hay ancianos que parecen más jóvenes que los mismo jóvenes y
no temen las dificultades: las atacan y las vencen en cuanto tienen una
oportunidad.
Ser joven. ¡Saber serlo! Triunfar sobre la vida es no dejar
al alma perder la juventud; es caminar siguiendo la ruta esclarecida del bien
que llena el mundo de gloria y de virtud.
Juventud: Entusiasmo, corriente de energía que sufre porque
siente y lucha porque cree.
Ser joven es ser hombre por la sabiduría; luchar sabiendo
siempre por quién y para qué.
¡Oh juventudes rotas, sin fe, sin ideales, ultrajes
vergonzosos de esa divinidad!
Las juventudes nobles, de anhelos celestiales, serán contra
vosotros, como la tempestad.
¡Hacia el futuro siempre! Dejemos el pasado lleno de
sombras, vamos hacia un mundo mejor; hacia el reino glorioso que habló el
crucificado, el más sublime ejemplo del hombre luchador.
¡Eternamente joven es Dios! Su fuerza eterna inunda el
universo de inmensa claridad.
Dejemos que nos guíe quien todo lo gobierna…
¡Hacia Dios!... ¡Oh, Dios mío, tú eres la Santidad!
Hay jóvenes que ocuparían contentos su lugar en las filas
del ejército que lucha contra el mal, que lucha por Dios, y para Dios, pero
temen la opinión y la crítica de los demás. Pero, mi joven amigo, esa es una
actitud negativa y es, además, una posición peligrosísima, porque quien le
niega a los demás la bendición que puede darles, es indigno de recibir a su vez
cualquier clase de bien. Debemos dejarnos guiar por la crítica de quienes nada
dan en cambio de lo que quitan. No. Si el Señor pide un valiente para que se encargue de una misión
en su nombre, demos un paso adelante y digamos con las palabras del profeta
Isaías: “Heme aquí, Señor, envíame a mí”. Jesús de Nazaret estará junto a
nosotros en nuestra obra de bien. Seamos leales, cueste lo que cueste, y él nos
llevará de triunfo en triunfo.
-Autor desconocido
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