Saturday, 6 February 2016
La pregunta del ateo
Un cristiano se encuentra con un ateo y comienzan a conversar acerca de
sus opuestas creencias. Al fin, el ateo le hace una pregunta al cristiano:
─¿Por qué ustedes dicen que su Dios es tan perfecto, cuando creó
un universo tan vasto y enorme, para solo poner a 7000 millones de seres
humanos en un planeta que tan solo es una mácula insignificante dentro de tan
grande universo?
─Le pondré un ejemplo ─responde el cristiano─. Imagínese a un viejo
pintor de cuadros. Acomoda su lienzo, toma un pincel y comienza a pintar un sol por
allá arriba, un globo de aire caliente a la izquierda, y unas aves en otra parte del cielo;
algunas nubes flotando, unos árboles en la tierra, una piedra aquí, un arroyo
allá. Finalmente, hace tres puntitos diminutos en una esquina y hace una
hormiga. Ahora, ¿para qué se gastó el viejo en hacer un globo de aire caliente
si la hormiga no puede subirse a él? El asunto está en que el viejo pintor no
pintó el globo para la hormiga, ni pintó la hormiga para el globo, ni siquiera
pintó el cuadro para la hormiga. El pintor simplemente pintó el cuadro para sí
mismo; la perspectiva es otra. De la misma manera, el hombre no fue creado para sí mismo, y aunque sea el ser predilectio de Dios, forma parte del resto de la creación. Todo es para el Creador. No interesa si
el hombre puede ver los maravillosos peces multicolores del fondo del mar, la
bacteria microscópica, la superficie de Plutón, o esa galaxia a cien mil años luz de la
tierra; no viene al caso. El hombre es para Dios, no Dios para el hombre.
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